En un artículo de opinión en la edición digital de New York Times, el columnista Roger Cohen establece el acierto que ha tenido Barack Obama sobre su rival Hillary Clinton, en el desarrollo de una campaña a la medida del siglo XXI.
Qué significa esto; el candidato demócrata ha articulado una estrategia sensiblemente diferente sobre la desarrollada por Clinton en los medios que se encuentran en Internet.
Cohen hace hincapié en la diferencia de edad y por tanto en las distintas concepciones y apreciaciones sobre la importancia actual y decisiva que puede tener el manejo de las redes sociales y de la Web 2.0 en las campañas políticas actuales.
Para el autor, desde que se inicia la precampaña, Obama se convierte en un clásico de Internet, donde ha utilizado con magistral acierto la propagación viral, ayudado desde su equipo por alguna de las mentes más creativas de Silicon Valley. Como ocurre con cualquier fenómeno en Internet, ha saltado las fronteras nacionales.
Vivimos en un mundo en que nuestras relaciones sociales, el comercio, la cultura, las ideas y costumbres, están cada vez más compartidas, fenómeno que todavía no traspasaba la política, sigue siendo para el autor un fenómeno que muchos ven como exclusivamente nacional, los estados-nación son lugares aislados y donde las únicas decisiones que al parecer valen son las soberanas.
Pero en términos concretos, la globalización ya ha llegado a la política, las elecciones americanas nos interesan a todos y todos a través de Internet podemos ser parte de las campañas y las actividades de los candidatos. El poder de las redes sociales que encontramos en Internet es una realidad, y saber darse cuenta de ello ha marcado la diferencia entre una Hillary tradicional y un Obama 2.0, es una forma de expresión ciudadana organizada desde dentro de Internet.
La conectividad no solo convoca sino que también ha demostrado su poder de organización, la campaña de Obama ha conseguido por ejemplo que 100.000 personas de un mismo Estado se hayan apuntado como simpatizantes en la web, y han hecho que esas personas pongan a su vez su código postal en la solicitud, por lo que la organización del candidato se puede poner en contacto con ellos a nivel local o de condado para materializar acciones para la campaña presencial.
Qué significa esto; el candidato demócrata ha articulado una estrategia sensiblemente diferente sobre la desarrollada por Clinton en los medios que se encuentran en Internet.
Cohen hace hincapié en la diferencia de edad y por tanto en las distintas concepciones y apreciaciones sobre la importancia actual y decisiva que puede tener el manejo de las redes sociales y de la Web 2.0 en las campañas políticas actuales.
Para el autor, desde que se inicia la precampaña, Obama se convierte en un clásico de Internet, donde ha utilizado con magistral acierto la propagación viral, ayudado desde su equipo por alguna de las mentes más creativas de Silicon Valley. Como ocurre con cualquier fenómeno en Internet, ha saltado las fronteras nacionales.
Vivimos en un mundo en que nuestras relaciones sociales, el comercio, la cultura, las ideas y costumbres, están cada vez más compartidas, fenómeno que todavía no traspasaba la política, sigue siendo para el autor un fenómeno que muchos ven como exclusivamente nacional, los estados-nación son lugares aislados y donde las únicas decisiones que al parecer valen son las soberanas.
Pero en términos concretos, la globalización ya ha llegado a la política, las elecciones americanas nos interesan a todos y todos a través de Internet podemos ser parte de las campañas y las actividades de los candidatos. El poder de las redes sociales que encontramos en Internet es una realidad, y saber darse cuenta de ello ha marcado la diferencia entre una Hillary tradicional y un Obama 2.0, es una forma de expresión ciudadana organizada desde dentro de Internet.
La conectividad no solo convoca sino que también ha demostrado su poder de organización, la campaña de Obama ha conseguido por ejemplo que 100.000 personas de un mismo Estado se hayan apuntado como simpatizantes en la web, y han hecho que esas personas pongan a su vez su código postal en la solicitud, por lo que la organización del candidato se puede poner en contacto con ellos a nivel local o de condado para materializar acciones para la campaña presencial.
Desde su web, el candidato puede coordinar la campaña, conseguir que los voluntarios llamen por teléfono a otros ciudadanos, que se presenten a actos políticos, consigan fondos, que apoyen en cartas al director, encuestas, que se movilicen el día de las elecciones, indicarles donde son los mítines o actos de apoyo al candidato cerca de sus viviendas, dar herramientas para bloggers, y lo más interesante, son ahora los ciudadanos anónimos, gracias a esta herramienta, los que se pueden coordinar entre ellos para crear nuevas acciones a favor de Obama.
Todo esto es lo que Hillary no ha visto y la tiene al borde de perder una elección dentro de su partido que seguramente la habría llevado a la Casa Blanca.
Video de Obama utilizando uno de los comerciales más influyente de la historia de la publicidad y creado por el director Ridley Scott para Macintosh.














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